Archivo | octubre, 2013

Va por ti MARIMAR!!!! ;)

31 Oct

Mi muy querida Marimar;

Te escribo por este mundo de la nuevas tecnologías para darte las gracias por lo que tu lucha implica y ejemplo me supone. El otro día cuando fuimos a verte gracias a la insistencia de dos buenas amigas en común, me encantó y les estaré muy agradecido por su insistencia. Si jefa, siempre he tenido pavor por los hospitales, más las UVIS y si hablamos del gran hospital Gomez Ulla, no tengo palabras (el sexto sentido parece una película de Disney), no te rías, que no es fácil, eso sí, me diste vida y eso es algo que jamás olvidaré, de hecho me has quitado el miedo a los hospitales, así que dos batallas ganadas.

Para que la gente se haga una idea, si no ha estado, es un hospital militar de un tamaño elefantiásico. Una vez que entras vas recorriendo pasillos que te trasladan como si fueras protagonista de la serie Cuéntame en el episodio anterior a la transición,  vamos que a otra época: pasillos, materiales, ventanas, sillas, que yo no había visto desde mi más tierna infancia cuando me llevaron a un hospital por enfermedad de alguien muy querido. (Quizás de ahí mis miedos).

Entré, con todas las fuerzas para estar con una amiga a la que he aprendido a querer, con toda la intención de que al ver a este cabezón payaso pudiera sonreír, sin saber muy bien que me encontraría. Con un miedo infantil que no había sentido desde hacía mucho tiempo, pero con la firme intención de aprovechar ese poco tiempo y nos trasladara fuera esa habitación a otro lugar donde la sonrisa fuera nuestro única compañera de viaje. Te puedes imaginar que para entrar en una habitación gris, ver una persona que aprecias agarrándose a la vida con la ayuda de una máquina, una traqueotomía y un largo etcétera, uno como que se acongoja y lo conseguimos, sin ser fácil, pero no por mí, si no por tí, 100% culpa tuya.

Es cuestión de milésimas, cuando entras y ves una mirada, sientes una sonrisa,  ves la fuerza de una mujer que como la copa de un pino, te grita con todo el lenguaje no verbal que quiere vivir por encima de todo, que ama la vida, que siente que quiere seguir estando para darnos ejemplo a muchos que tantas veces nos hemos alejado de las bondades y de lo bueno que tiene levantarse todas las mañanas y el milagro que ello implica. Vamos como el pepito grillo que eres, me da rabia por ser tú, reconocer que tienes más razón que una Santa. GRRRRRRRRRRRRRR rabia por saberlo y nunca podré pagarte por hacérmelo ver.

Fueron segundos, quizá algún minuto, pero te aseguro que ya sé lo que es mirar unos ojazos y que te hablen.

Quiero aprovechar para pedirte perdón también. Sé que hay veces que has querido ayudarme de muchas maneras antes de llegar a este punto y mi ceguera no dejo ver. Sabes bien que la vida te lleva por su rapidez a que de una peregrinación a otra, en vez de 365 días, parece que pasan sólo semanas y ese reproche es sólo y será sólo mío.

Marimar es importante que sepas que ya has provocado varios milagros, vamos que la Mater, si, si, la nuestra, de una forma diferente nos ha vuelto a unir en torno a ti, un poco de esa gruta está con nosotros.

También sé que hay mucha gente que para su día a día, tu ejemplo le da fuerza para superarse. Marimar no somos quien para comparar las distintas situaciones de cada cual, lo que sí es que  tu mirada pidiendo a gritos una borrachera de vida, da fuerzas para que los tragos más amargos se puedan afrontar de forma diferente.

No quiero dejar, ni despedirme sin dar las gracias a las personas que te están cuidando, a todas las enfermeras, enfermeros y médicos que han tenido la suerte de conocerte. Estoy seguro que aunque algunos lleven prácticamente el mismo tiempo que muchos de los muebles en la UVI donde estás, a ellos también les has tocado de forma distinta tu presencia y han podido comprobar que mucha gente te quiere y quiero que sepas que por todo lo que nos has dado, lo que me das,  yo también.

Si no conoces a Marimar, te la presento:

http://www.youtube.com/watch?v=IV5CI5zflao

Mi razón de ser Hospitalario de Lourdes.

16 Oct

Espero que no me eches muchas broncas por no haberte escrito la semana pasada, pero tuve causa de fuerza mayor. Sí algo tan sencillo como acompañar a gente enferma o no, con la hospitalidad de Lourdes de Madrid.

Sé que ahora mismo te puedes hacer tantas preguntas sobre lo que implica o significa, que con el depósito lleno después de otro año de peregrinación, después de otra experiencia maravillosamente humana, voy a intentar darte respuesta.

Sí soy hospitalario, perdón HOSPITALARIO en mayúsculas. Alguien que desde su pequeñez cada año se prepara para realizar una peregrinación a un modesto pueblo del sur de Francia, donde una pequeña niña tuvo la suerte de ver y creer, de escuchar y sentir, de confiar y vivir en consecuencia.

El pueblo en sí, no es nada especial: hoteles, tiendas, restaurantes, una inmejorable sopa de cebolla que recomiendo y poco más, la naturaleza que lo rodea le supera en belleza, muy al contrario que otras tantas ciudades francesas. Hay una cuesta que hace que bajes hasta una explanada enorme preparada para los más magnos eventos multitudinarios y cerca, muy cerca de un río a veces devastador, se sitúa un pequeño espació ganado a una roca, una pequeña y sencilla gruta que con un árbol de velas, una pequeña fuente y una imagen de una Señora en lo alto, blanca, inmaculada, de insuperable belleza que es capaz de llenarte, te espera.

Es impresionante saber que tanta gente se puede llegar a recorrer tan largas distancias para ir a un sitio tan pequeño y sin más entretenimiento que lo anteriormente descrito.

¿Qué tiene de especial?

Su especialidad radica en su sencillez, infinitamente alejada de nuestros gustos fastuosos de los hombres. Es un sitio único para poder estar contigo, ofreciéndote a ti a su vez, donde vas a recibir todo, sin dar más que tu presencia. Un sitio justo, donde puedes juzgarte sin complejos, sin que nadie más lo haga, donde puedes pedir por lo importante, donde te das cuentas a quien quieres por tener presente, donde te liberas de preocupaciones y confias. Es un sitio donde  sentirte querido.

¿Por qué ir?

Hay gente que puede llegarse a creer que es por acompañar a enfermos que tienen en su corazón una esperanza, otras que es un voluntariado por cubrir todas mis debilidades anuales y algunos, por entender que puede ser una escapada o una huida, según se mire.

Te confieso que es por el motivo más egoísta del mundo, voy por mí, por Joaquín. Es curioso poder por fin reconocerlo y que sepas que de todo lo recibido, que en mi caso es demasiado, acudo cada año a la gruta por mi pequeñez, por mis debilidades, por mis miedos, angustias, soledades, por mis dudas, por querer sentir, por querer querer, por todo lo que tengo, por lo que soy, lo poco que doy, por mi vida cotidiana pero sobre todo voy por Ella.

A veces pienso que es la Galia de Asterix y Obelix de la felicidad, que todos aquellos comics están inspirados en un sitio tan pequeño como es la gruta Mariana de Lourdes, donde uno puede probar una pócima especial que hace que sea capaz de querer hasta que duela, sonreír hasta que duela, cargar hasta que duela y lo más importante ser feliz con el dolor.

Una vez regresas a “casa” cada uno se enfrenta a sus Romanos, que hacen que el efecto secundario de esa pócima secreta vaya dejando de curarte y vuelvas a enfermar hasta el año siguiente.

Sí, es cierto que hay enfermedades que son pesadas cruces que se ven y hacen tanto daño a personas que queremos, pero no nos podemos olvidar de las otras que no se manifiestan que se esconden en nosotros y de forma sigilosa, nos envenenan y que yo también he sufrido.

Fui a buscar y encontré: amigos que son hoy como familia, a la persona que más he querido, como entender la enfermedad, como sentir, consuelo, comprensión, paz, ser escuchado, pero sobre todo AMOR. Te parece raro, pero sé que Ella me quiere.

¿Qué implica?

A ti. Sólo a TI.

Tu entrega, capacidad de dar, de saber recibir, de entender y apreciar la enfermedad, de querer, de dejarte querer, de comprometerte, de abrirte, de querer conocer, de dejarte conocer, de reconocer tus debilidades, de apoyarte en tus fortalezas, de cargar, de saber cuidar, tocar, escuchar, otra vez escuchar, de comprender, de no juzgar y un linfinito etcétera que sólo hace que definirte.

¿Que ganas?

Cada año que voy aprendo algo nuevo. Por ejemplo este año y de forma muy especial he aprendido la importancia sobre la gestión del tiempo y la dedicación a las personas. Con paciencia, tiempo y ganas puedes descubrir maravillas, como este año yo a Pepa; mujer con síndrome de down que durante años pensé que no podría hablar y gracias a una buenísima amiga que tiene experiencia en el trato con estos angeles en la tierra, he llegado a aprender tanto de ella que resumo en:

Busca lo sencillo, Regálate siempre y da y si de verdad quieres algo, haz todo lo posible por conseguirlo.

GRACIAS PEPA y perdón por tener miedo a conocerte y no dedicarte tú tiempo.

Te lo regalo por no saber donde encontrarás tu recompensa:

http://www.youtube.com/watch?v=JPOVwKPMG8o

Balanceo en hilos de coser

3 Oct

Ya sabes que muchas veces digo que este es un juego que es la vida que puede que sus reglas nos las podamos saltar a la torera de vez en cuando, no sin consecuencias, mientras tengamos consciencia de ello.

Nadie tiene escrito que el juego siempre sea divertido, incluso es más, la vida  puede ser capaz de forma cruel hacer que tu balanceo en los hilos de coser se rompan y en minutos, segundos darte un vuelco; unas veces para mal, otras para bien  y ese giro de 180º te descoloca de tu rumbo para dirigirte ¿A dónde? Ojalá pudieras saberlo.

Te escribo hoy por rendirle su merecido homenaje. Pero también para que sepas que de todo lo que se puede llevar, tienes que priorizar sobre lo más importante, por que al final siempre quedas tú y eso no tiene precio.

Sé que ninguno de los dos pedimos iniciar la partida, eso puede que sea lo que más gracia tiene. Pero también que una vez empezaron a rodar los dados como en la película de Jumanji, hasta que no se llegue al final, esto como que no para y por mucho que lo intentes no puedes hacerle trampas al tiempo, es un viejo gruñón que se las conoce todas.

Que se rompan los hilos de tu columpio no depende de ti,  ¿Qué puedo hacer? Te preguntarás. La respuesta es compleja, pero a  su vez apasionante, NADA. Pero sí vivir, vivir en conciencia a sabiendas que todas las veces que toca jugar, marcarán el final de la partida.

Pero sí que siendo justo para contigo, puedes hacer todo lo demás por ser por ti, por lo que realmente vale la pena. Ejemplo: No has pensando que si te mueres enfadado con alguien, vas a vivir enfadado toda la eternidad. Creas o no, ese enfado quedará latente por siempre jamás y lo que pudo ser, tu desenfado, jamás será.

Es por ello que escribo para que no rompas ese balanceo constante que permiten que los hilos de coser te sustenten, si se rompe uno, el resto hará piña para que no caigas, pero si todos por tu actitud pasan a mejor vida, tu tortazo será monumental.

Es el momento de  reflexionar, de pensar ¿Cómo lo voy a hacer? Sabiendo que serán la  firmeza de tus pasos lo que harán que finalmente los consigas. Puesto que puedes hacer muchas más cosas de las que te imaginas.

No podemos derivar la responsabilidad en otros, tenemos que de forma individual conseguir que al final colectivamente esto empiece a funcionar y todos los columpios no paren, sigan con su balanceo, constante y sincronizado para que la revolución cívica, se inicie y por fin cambiemos y fijemos el rumbo hacia lo importante.

¿Qué es lo importante? La respuesta difiere para ti y para mí, lo único que espero es que no sean antagónicas y sí compatibles.

Brindo por tu revolución, empieza en ti.

Un regalo de Don Mario Benedetti:

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.