Archivo | abril, 2016

Siempre hay una razón para vivir.

29 Abr

Cada uno tenemos una forma de afrontar este camino, de una manera, de otra, sin fe, con ella, con alegría, tristeza, con decencia, sin decencia. Cada uno tenemos la libertad en nuestro quehacer diario y decidir si hacer el bien, hacer el mal, ayudar, perjudicar, alabar o criticar. Podemos ser responsables o irresponsables para con los que nos rodean, hacer caso o no a los que nos critican, entender que somos instrumentos o no, podemos decidir si sí, o si no.

Que quiero decir con todo esto, que no formes parte de la masa, aunque estemos en una autopista donde nos encontramos con unos, con otros, creo que no debemos caer en el “borreguismo”. No hay que seguir los pasos de flautistas que quieren decidir sobre tu destino, llevándote al abismo de las necesidades, del egoísmo, de los placeres mundanos, de la crueldad, de lo indecente, de la falta de sentir, de ser capaz de hacer por la atracción del mal lo que nunca serías capaz de hacer solo, todo para que pierdas la mayor de las fuerzas, la tuya.

Estamos antes un grupo de oligarcas que solo pretende que se creen dos mundos, el de los que sirven y el de los servidos, todos igual de entretenidos para fines sin sentido, uno de ellos el consumo.

Obvio que no da igual el cómo, importa que tengas conciencia. Si dejamos de saber lo que está bien y está mal, si dejamos de entender lo que es decente e indecente, estamos creando una sociedad vacua, y por lo tanto muerta como grupo. Solo podrán vencer en una sociedad amoral, aquellos que conocen la moral, sabiendo diferenciar de la ética, de lo correcto, aquello que va más allá de religiones, ideologías, partidos, va de ti, de tu encuentro contigo mismo en todos lo momentos vitales, a ti mismo.

Algunos que me leéis estaréis pensando en mi Fe, en nada tiene que ver, puesto que después de haberlo leído, no es cuestión de Fe, si de tradición filosófica. Necesitamos pensar más con el corazón y sentir con la cabeza, la frase no es mía, es copiada, pero refleja realmente el sentido de este post.

Yo sí, creo en Él en mí, quizá nunca pueda explicarlo pero sé que es un regalo que no puedes exigir a nadie, lo que sí que puedo pedir al que no cree, no es buscarle a Él, pero sí hacerte un favor para recorrer el camino, es parar y buscarte a ti, en ti. Aunque no lo creas, no se diferencia tanto y es algo que defienden otras religiones o filósofos, Confucio, Budha, Santo Tomás, Shopenhauer, Kant o San Agustín.

Kant escribía sobre la diferencia entre lo bello y lo sublime, si es verdad que ambas acepciones pueden tener denominadores comunes, no es lo mismo ser bello, a ser sublime.

Si yo pudiera decirte cómo, te respondería siendo libre, que nada ni nadie, coarte tu libertad interior.

Recomiendo el libro de Victor Frankl, “El hombre en busca de sentido”. Judío superviviente un campo de concentración que tiene mucha más capacidad de explicarlo que yo. Sobrevivir para él representaba el valor de la libertad, el amor por el ser humano y por la vida misma.

 

Si para el Doctor Frankl la desesperanza es= sufrimiento- no dar sentido, hace poco vi un video donde un señor decía que la fórmula de la vida es = (Conocimiento + Habilidad) * Actitud

Por lo tanto una vez que sabes que la actitud y dar un sentido, puede ser tu brújula que dé dirección a los pasos en el camino de tu vida, no tienes excusa, puesto que solo depende de ti. “Necesitamos aprender por nosotros mismos que lo que importa es si la vida espera algo de nosotros.”

Hace poco hablaba sobre este tema en una terraza de Madrid y sin duda, nuestra conclusión es que nuestro camino sabemos que es diferente, teniendo conciencia de nuestra libertad, nuestra libertad interior.

Que en tu camino nadie influya para hacer aquello que no te haga libre, desde tu interior puedes ganar todas las batallas: siempre hay una razón para vivir.

A Don Carlos Argos

26 Abr

Querido Carlos;

Hoy es un día triste, te hubiera llamado y nos hubiéramos reunido en tu despacho, hubiera ido a pedirte consejo, pero no estás.

Por eso no me queda más remedio que escribirte en este espacio personal para pedirte perdón. Hoy me ha tocado hacer algo que jamás pensaba que iba a hacer, pero como bien hablábamos en nuestras comidas, como en una buena película western que tanto te gustaban, uno tiene que tomar decisiones y tirar para adelante sabiendo asumir las consecuencias,  el final puede ser inesperado pero lo lógico es que ganen los buenos.  Este foro lo integramos un grupo de personas formadas, un “equipazo”, con ideas e ilusión, del que estarías orgulloso por ser representativo de todo el centro derecha, de los nuestros y de aquellos que son mucho más liberales que nosotros, que lo único que quieren es que el Partido que tanto os costó levantar vuelva a la senda de la decencia, recupere proyectos que ilusionen, se formen los mejores equipos y no se arrincone a personas por solo pensar diferente, que se escuche al que tiene algo que aportar, que llegue el mejor de los mejores para cada puesto.

Mi posición no ha sido nada fácil, me he acordado mucho de ti este tiempo, de verdad que sabes que he reflexionado mucho, pero llegó el temido momento del que hablamos y que tú y yo sabemos. Ahora es cuando es necesario volver a reconstruir lo que tanto os costó construir, con vuestra salud, tiempo, generosidad y entrega. No cabe duda de que sé que algunos entenderán que es un gesto desleal, puede que a ciertas personas sí, pero al Partido jamás.

Vuestra generosidad generacional ha servido para que hayamos vivido muy bien, pero se han torcido las cosas. Si Carlos, estamos en un momento donde hemos pasado de la ilusión de construir un Partido, de ganar, transformar pueblos, ciudades, un país y pensar en los demás, a tener un partido donde muchos se han aprovechado de las siglas, por y para ellos, el Partido Popular ha sido utilizado para lo contrario para lo que nació, nació para servir y se han servido de él, nació para construir, nació por un país, para defender un modelo de vida y muchos solo han pensado en sí mismos, siendo injusto con la mayoría decente, han pensado solo en su permanencia contra los intereses ya no solo de los afiliados, sino de todos los españoles.

Es ahora donde por responsabilidad y por vuestro recuerdo,  hemos pasado a la acción un grupo de jóvenes con ilusión, o ya no tan jóvenes, para recuperar la decencia y el verdadero fin de nuestro partido, que no es un logotipo, es el resumen de defensa de principios, de mucho trabajo, de ideas, proyectos, de reformas, herencia de grandes maestros como Don Manuel, del que siempre fuiste escudero.

Por todo quería pedirte perdón por haber llegado a este punto, pero sigo creyendo que podemos recupera nuestro partido, ese partido donde no se juzga, se trabaja, donde no se critica al compañero, se intenta ser mejor que el adversario, convencer incluso a muchos que jamás pensaron en votarnos, las siglas que uno llevaba con orgullo y la cabeza alta a la calle, a las universidades, a los hospitales, en el metro, pueblos, ciudades, Europa, por saber que entregabas parte de tu vida, por el bien común, por unos principios, por la vocación de dar, sin querer que el ego recibiera nada a cambio.

Pero no ganan los que utilizan el partido para su fin, sin saber la labor tan importante que es un partido en todos aquellos sitios donde está, el respeto a sus bases, garantía de gobiernos, tenemos que pedir perdón, resetear y que la tormenta de corrupción e indecencia nos haya dejado huella para que jamás se vuelva a repetir.

Lo importante que es que los ciudadanos tengan claro que el Partido Popular significa todos los valores e ideas decentes, significa mérito, esfuerzo y trabajo, y que no se ha ido, que vuelve para creer en España como país de ciudadanos libres e iguales, donde sin juzgar trabaja por todos, donde se defiende a la familia como garantía de futuro, donde se trabaja por la igualdad de oportunidades, se gestiona el dinero de los ciudadanos de forma impecable y lideran los que convencen, a sabiendas de que hay que trabajar por los más importantes, los ciudadanos, por nuestro país, España.

Me despido Carlos desde mi rincón, para decirte que  me acuerdo de ti mucho, gracias por haberme hecho afortunado por considerarme amigo tuyo.

Un abrazo, rezo por ti, espero que no estés mucho en el purgatorio que aunque creas que te divierte más que el cielo, este es el sitio donde te corresponde estar.

Joaquín