Archivo | enero, 2019

Carta abierta a Pablo Casado

25 Ene

Querido Pablo:

Hace tiempo que estoy pensando en escribirte, antes incluso de que dieras el paso para ser Presidente del Partido Popular, donde nos conocimos hace años y que por razones que conoces, e invitado por algunos que no quisieron ver, me tuve que desafiliar.

Lo primero es que el tono de esta carta es constructivo, si la lees, no la leas en otro.

Te escribo para decirte que sí, has puesto una cara nueva; sí, has recuperado un discurso olvidado; sí, has empezado una nueva etapa en el Partido Popular; sí ,quieres recuperar valores perdidos; sí, quieres que volvamos a creer en un proyecto que dejó tirados a muchos millones de votantes. Pero, también sí, lo estás haciendo con fórmulas pasadas que han demostrado que ya no funcionan y, sí, la retórica no es suficiente. Otra vez el Partido se olvida de su fin protagonista: las Personas.

El PP era el Partido de Centro Derecha de referencia, pero la corrupción, la falta de principios y valores, la mala conducta de muchos, el incumplimiento de promesas electorales, las cuotas de poder de los 17 PPs, que no quisieron sumarse a un proyecto nacional y se hicieron, por lo menos, “regionalistas”, y una política real socialdemócrata,  han hecho que las siglas hayan sufrido no sé si rejón de castigo o de muerte.

He estado atento al Congreso y, ¿sabes?, he visto reflejados los mismos Congresos en los que participé y, yo, dejé la política hace ya 10 años. Lo de siempre, hoy ya no vale.

He visto un formato caduco, un formato antiguo para una sociedad que está pidiendo a gritos algo distinto; he vuelto a ver muchísimas caras de supervivientes que, además, te odiaban y odian, aplaudir para poder ganarse un sueldo que en la empresa privada jamás tendrían; he vuelto a ver un recinto cerrado para aclamar al líder, como si de un rey y su castillo se tratara. Pero, no he visto al líder ser lo que reclama la sociedad española.

Sé que tu puedes dar mucho más de ti mismo y cambiar todo lo malo de golpe y porrazo. No hagas la política que nos enseñaron a hacer en NNGG, puesto que eso  puede hacer que sobrevivas, pero no es lo mejor para el futuro del PP y de España.

Efectivamente, se ha vuelto a modificar un poco el logo, se ha vuelto a modificar un poco el himno, se ha vuelto a modificar un poco el discurso, pero poco más y eso no es suficiente.

Otra vez un partido protegido intramuros, rodeado de muchos supervivientes que no quieren que veas que fuera puedes encontrar mucho talento, aquellos que con excusas te van a querer aislar de personas que solo queremos que el Partido sea la casa común que, grandes amigos como Carlos Argós y sus fundadores, querrían que fuera para liberales, conservadores, democristianos y algún social demócrata converso.

De verdad, creo que puedes ser la persona que podría cambiar mucho de lo mal hecho, pero el retrovisor no sirve nada más que para que la gente piense que han vuelto “las tutelas y tutías”. Creo que poca gente te dirá la verdad mirándote a los ojos y que, como siempre, esta carta es una auto-inmolación, pero no importo nada, si al final se hacen las cosas bien y eso significa dar al PP la vuelta como un calcetín y dejar atrás a gente que fue muy importante pero que hoy no es más que palos en la rueda.

Por cierto, el hecho de que dos Ex-Presidentes de un mismo partido, ya “mayorcitos”, no puedan compartir espacio y foto, demuestra la ruptura total y la inmadurez de unos políticos que, no solo son tóxicos para sí mismos sino para todo el partido. Es por ello hora de la lejía, de limpiar a fondo, de hacer una catarsis, puesto que no hay que ser de Aznar o de Rajoy, hay que empezar de cero para poder hacer ese proyecto de centro derecha sin complejos que la Sociedad reclama.

No soy yo el que dice que hay que “refundar” el centro derecha, las pinceladas no valen. Hoy se ha apostado por una continuidad camuflada y el motor puede gripar.

Es la hora de ser valiente, de cambiar estructura y forma de funcionar; de profesionalizar procesos, de aprovechar lo bueno y extirpar los males endémicos; de vender Génova 13, de matar a las gaviotas antes de que se coman al Partido Popular.

La falta de verdad es el final de cualquier partido y, no sé si será VOX, u otro, pero si no se resetea, el PP muere. Muere por seguir teniendo mugre en el cajón, falta de ideas claras, pero, sobre todo, por no haber ejecutado la ideas prometidas cuando se ha gobernado. Se ha perdido toda la credibilidad.

Pablo, otro punto importante es que el PP sigue teniendo escondido entre bambalinas a muchos  y su verdadero lugar debiera ser la cárcel, los conocidos ya lo están, ahora faltan otros tantos que llevan 30 años chupando del bote y siguen ahí, escondidos, en administraciones y empresas públicas. Si no haces limpia, acabarán limpiándote a ti.

Es igual de importante vender la sede “B” de Génova, los cimientos de ese edificio están podridos. Venderla y volver a empezar de cero, es una forma de romper con el pasado.

Por otro lado, enarbolas la bandera de una nueva política pero, para ello, es necesario hacer aflorar el talento. Por ahora no se ha profundizado verdaderamente en el problema interno real de un partido con un sistema de funcionamiento antiguo, basado en reinos de taifas, reinos de taifitas y reinitos, es decir, de una estructura muy pesada heredada que, hoy, las NNTT se saltan a la torera. Estructura pesada que no te deja ver el bosque y  captar y/o descubrir a los mejores, puesto que ya se encargan “ellos” de hacer el filtro para que así sea y se pierda a mucha gente buena que tendría mucho que aportar. La organización del Partido tiene que cambiar radicalmente para que los mejores nos gobiernen, no los que más tiempo lleven en el Partido.

La correa de transmisión está anticuada y, no me malinterpretes, hay también gente muy buena, pero es necesaria una verdadera transformación en una nueva era.

Pablo, el problema del PP es que no ha cumplido su palabra, quiso ser más de centro que de derechas y, al final, se convirtió en buro-socialdemócrata; eso ha hecho que muchos ya no se fíen,  no nos fiemos, y no hay nada más difícil de recuperar que esa confianza perdida, diciendo que se va a hacer lo que con la más amplia mayoría absoluta no se hizo.

Por ello te escribo, es el momento de que, de los gestos y las palabras, se pase a los hechos y modernizar el Partido. Puede que sí, que seas Presidente, pero, al mismo tiempo, el partido acabe desapareciendo.

Mucha suerte en tu tarea.

Joaquín Vázquez