Si quieres…

26 Abr

Que sí, que hoy es viernes que alegría, por fin empieza el fin de semana, hoy bautizado por muchos  como “finde”. Espero que este post te sirva y en algún momento dado te acuerdes de “La vuelta al calcetín”.

Te pongo en situación. Ayer, después de ir a la radio en Gestiona Radio con el gran periodista Carlos Reus, me fui a tomar una cerveza a casa de mi amiga Carmen Abascal (Carmen bienvenida a mi blog), digo el nombre por ser la fuente en este caso fundamental, si la conoces lo entenderás perfectamente, si no, es bueno que lo hagas.

 Parece ser que ha montado lo que ella llama “los jueves del amor” (jajajajajajaja lo siento pero no podía guardar este secreto), es decir, que intenta conseguir que los que estamos solteros encontremos a la mujer de nuestra vida, entre col y col un  jueves entre cervezas y las pobres inocentes o no, acaben condenándose de por vida junto alguno de los conejillos de indias. No sé si le saldrá alguno, pero lo que sí que afirmo es que el plan es muy divertido.

En fin, como este no es el tema del post ya escribiré sobre la defensa a ultranza de la soltería como opción válida y respetable, voy al grano.

Estábamos hablando un poco de todo entre Carmen y yo mismo, poniéndonos al día, y de repente uno de los dos tenía que levantarse para coger lo que viene siendo una servilleta, momento en el que empezamos a recordar cuando éramos pequeños y queríamos controlar las cosas con la mente. ¿Te acuerdas? Tú, en tu más profundo estado de letargo, tumbado en el sofá,  pensando: “ Que se cierre la puerta, que se cierre la pueta”, está claro que no se cerraba y te acabas durmiendo con ella abierta, vamos para que me entiendas bien, como el niño del anuncio del coche vestido de Darth Vader. (aunque en ese caso flipas, lo consigue).

Bueno después de constatar que lo que éramos de pequeños en realidad era más vagos que el oso perezoso de la película ICE AGE, mi gran amiga sale con lo siguiente: “Pues yo con poderes hace poco conseguí parar un tren”. Para poner en antecedentes Carmen pinta ya lo “titantos” por no decir “taitantos”.

Estupefacto, sí, me giré y después de una gran carcajada y un interrogatorio, procedió y me contó la historia. Si, entiendo que te intrigue, por ello te hago un resumen:

Carmen: “Hace no mucho iba en el metro dirección Chamartín para coger un tren, cuando este se para por avería y caspitas, al ver el reloj me doy cuenta que voy a perder el tren que va a la Coruña. Empieza el agobio y me auto convenzo de que no puedo pensar en una alternativa, que ese tren no va a salir a su hora y que yo me voy a ir a A Coruña, no hay otro tren, ni autobús, ni nada, cuando llegue, sin billete por cierto, me subiré a ese tren.”

Efectivamente, tuvo la santísima suerte de que el tren no salió a su hora y Carmen, después de unos primeros instantes subida en el vagón de maquinaria, consiguió surcar las olas del norte.

Ahora la pregunta es: ¿Fue suerte?, o de verdad hay veces que cuando quieres algo tanto, con todas tus ganas, con todo tu ser “Tú ángel de la guarda” consigue que el tren te espere.

Esta anécdota, que me pareció genial, me inspiró para el blog de hoy. Es una pena haber perdido la idea de intentar “cerrar la puerta”, eso quiere decir que nos hemos hecho mayores… pero lo que no podemos es dejar de pensar es que si de verdad QUIERES, puedes finalmente conseguir tu objetivo.

 Para Carmen fue subirse al tren que le llevara a Galicia, ¿Y tú?

http://www.youtube.com/watch?v=tbNlMtqrYS0

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